Estos últimos fines de semana no hemos salido porque Jose ha estado ocupado con un curso. Hay que decir que la climatología tampoco acompañaba mucho, pero eso no nos desanima casi nunca porque ponemos la capota a la Ciclone y las niñas van tan a gusto, viendo la lluvia caer sobre sus cabezas. Nosotros es otro cantar, pero tampoco han sido grandes lluvias, por lo menos aquí en Segovia (las tormentas más aparatosas no nos han pillado).
Este domingo, con un cielo completamente azul, temprano por la mañana, salimos a dar una vuelta, no muy larga, porque la que escribe no se encontraba muy bien. Llegamos hasta Migueláñez y nos volvimos a Nava. Descubrimos que la alargada cuesta que hay hasta este pueblo no es nada desdeñable.